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Oliver Sim de the xx

Alejandro Marin

Oliver Sim de the xx

Mientras el mundo entero se embriagaba en la euforia adulta de ‘I Gotta Feelin” de The Black Eyed Peas y David Guetta en julio de 2009, un trío de muchachos británico escuchaba el corazón de la generación millennial y le ponía latidos a sus angustias, preguntas e inquietudes. 

The xx cambió al mundo con un primer larga duración cuya influencia se siente a lo largo y ancho del pop en la actualidad: Mike Posner los samplea, Drake se les roba el soplo fresco de R&B, los Chainsmokers replican sus guitarras y Kygo, el rey del Tropical House, no puede haberse visto más influenciado ellos.

Con un nuevo disco en el mercado titulado ‘I See You‘, la gira mundial de promoción que los hará venir por segunda vez a Bogotá para el Estéreo Picnic, y luego de una separación causada por el éxito rotundo del disco solista del productor Jamie xx en 2015 (In Colour), Oliver Sim, cantante y bajista de uno de los más importantes grupos de una nueva generación musical, conversa desde Amsterdam, Holanda, sobre sus temores, las decisiones detrás de la grabación de este nuevo álbum y la emoción que representa volver a Bogotá.

Escucha”Oliver Sim de The xx en entrevista” en Spreaker.


MARIN – Qué bueno será volverlos a ver pronto en vivo en Bogotá, ¿sabes?

OLIVER – Y la última vez que estuvimos allá (lo digo sin presiones), viví uno de mis mejores conciertos. No creo que haya visto antes una audiencia tan apasionada. 

MARIN – Y es muy interesante también que con tan poca frecuencia en Colombia exista una sinergia con una banda que no haya estado en la radio y en las corrientes comerciales como solía pasar hace 10 o 20 años…y hay tanto amor, tanta pasión, y una multitud tan interesante, fascinante, enloqueciendo…

OLIVER – Cuando llegué a Bogotá pensé que íbamos a un concierto a presentarnos. Pero la gente estaba cantando todas las canciones, fue increíble. Nos sorprendió por completo. 

MARIN – ¿Por qué pasa eso? ¿Que de repente la radio ya no sea tan influyente, que crucen las fronteras a través de la internet y que la gente termine amándolos tanto? 

OLIVER – Es sin duda la internet. Es una de las cosas mágicas que ella tiene: la música puede llegar a cualquier persona en cualquier parte, y no solo eso, sino que la ha liberado para que puedas hacerla sin necesidad de las herramientas del pasado. Hoy en día simplemente haces música y la subes. Así fue como nos encontraron a nosotros: por la sencilla razón de que comenzamos a hacer música y a publicarla en MySpace. La gente inmediatamente empieza a poner atención. Es magia. 

MARIN – Hablemos de todo este nuevo álbum, cómo fue creado luego de un tiempo separados y mientras Jamie trabajaba en su proyecto solista. 

OLIVER – Este álbum ha tomado muchísimo tiempo. Y ha habido altibajos en el proceso, pero créelo o no, este disco comenzó a producirse inmediatamente después de que terminamos la gira de Co-Exist. Giramos mucho tiempo ese disco. Y  técnicamente terminamos esa gira en Suramérica, con los shows en Bogotá, en Brasil y en Argentina. Luego de eso comenzamos a trabajar, pero de manera intermitente. Por ejemplo, Romy ha estado pasando mucho tiempo en Los Angeles, yo he estado en Londres y Jamie ha estado de gira…Y tan orgullosos como estamos de Co-exist, no queríamos volver a hacer  un disco como ese, porque nos encapsulamos en él…y no fue divertido. No estábamos tocando para alguien y no estábamos dejando entrar el mundo exterior. Necesitábamos salir de Londres, necesitábamos trabajar en verdaderos estudios de producción, y queríamos volver a traer a Rodaidh McDonald para que trabajara en este disco y ser mucho más abiertos. 

MARIN – Así se siente, ¿no? Se siente como si hubieran dejado entrar la luz del sol.

OLIVER – Y me alegra que así sea, porque esa fue la experiencia en general. Aunque no todo fue sol y arco iris, hubo momentos de frustración también en el camino, pero no los cambiaría por nada del mundo. Ha sido un proceso largo.

MARIN – ¿Qué tipo de momentos frustran este proceso de dejar entrar la luz a este disco por un minuto, y qué tan importante es que, en ese trabajo de hacer cosas distintas a Co-exist, haya fans muy cercanos a ustedes que sienten que ya no los reconocen en cierto punto de la nueva música? 

OLIVER – Respecto a los momentos frustrantes, hubo momentos en los que hubo muchísima distancia entre nosotros. Este es el punto en que más cerca hemos estado, pero hubo momentos en los que no nos comunicábamos…y cuando uno no habla cara a cara con alguien por un rato, es fácil proyectar en esas personas tus sentimientos propios. A nivel personal, en nuestra amistad, ese fue el punto más frustrante y el más obsesivo a la hora de crear este álbum…pero hacerlo nos unió nuevamente. Sin embargo, una lección que hemos aprendido es que no tenemos por qué pensar mucho en querer sonar como nosotros… El primer disco se hizo a partir de accidentes felices o inocencias como aprender a tocar los primeros instrumentos y aprender a hacer nuestro primer disco. Hacer Co-exist fue ser mucho más reflexivo y empujar todas esas cosas con las que nos habíamos encontrado hacia límites mucho más lejanos. Y querer sonar a nosotros. Y aprendimos que lo que nos hace sonar a nosotros somos nosotros como personas y está en nuestro ADN. Este disco aún suena a the xx pero mucho más…abierto. Y evolucionado. 

“Una lección que hemos aprendido es que no tenemos por qué pensar mucho en querer sonar como nosotros…”

MARIN – Cuando ya están juntos en un estudio, ¿cuánto le toma a la distancia que se ha erigido entre ustedes, o que ha echado raíces entre ustedes, o que ha crecido dentro de ustedes, para desmoronarse y para que la amistad empiece a fluir a través de la música nuevamente? 

OLIVER – Instantáneamente. Porque lo digo desde mi percepción, que soy una persona muy ansiosa. Y cuando me quedo solo y no estoy en compañía de ellos y dejo que mi cabeza dé vueltas, puedo inventarme todo tipo de ideas locas sobre la forma como nos estamos distanciando. Y de repente, cuando estamos nuevamente en un cuarto, cara a cara, nada ha cambiado verdaderamente. Solo no nos hemos dado la oportunidad de estar juntos. No fue ni siquiera como una gran reunión…fue simplemente normal. Sí. Fue bueno. 

MARIN – ¿Oyeron juntos música? ¿ideas de otros? 

OLIVER – Sí. Hemos hecho varios viajes de carretera, uno de ellos hacia Los Angeles, de cuatro días, desde Seattle, hacíamos playlists, tomábamos turnos para hacerlas y poner música que estuviéramos oyendo en ese momento. Porque todos tenemos diferentes gustos y eso fue brillante. 

MARIN – ¿Hay algún recuerdo visual o auditivo de ese viaje por la costa pacífica que recuerdes bien? 

OLIVER – Sí…ese viaje por toda la autopista 101 estás conduciéndolo al borde de un abismo, lo cual es hermoso, pero aterrorizante. Ibamos escuchando ‘Pet Sounds’ de The Beach Boys – lo cual cuadraba perfecto para el momento… al igual que ‘Rumours’ de Fleetwood Mac. 

MARIN – Hace un rato dijiste que eres una persona ansiosa y como tal, pero también como artista, no puedo dejar de preguntar por el estado del mundo. 

OLIVER – Definitivamente creo, lo noto en mí y en mucha gente de mi edad, que estamos más involucrados que nunca, mucho más expresivos sobre lo que sucede en el mundo también. Yo personalmente estoy buscando señales de esperanza, supongo… y siento que ahora, más que nunca, hay tanta necesidad de arte, de música, de cine… y me emociona saber que sale de todo esto. Porque cosas enormes salen de épocas turbulentas. El punk apareció en la época de (Margaret) Thatcher. Hay potencial para que esto sea una época muy emocionante creativamente hablando. 

MARIN – Háblame de A Violent Noise.

OLIVER – Es una de mis canciones favoritas. Significa mucho para mi. No he hablado con nadie de esa canción, pero gracias por mencionarla. Es difícil meterse en…explicar una canción…porque supongo que de cierta manera, sin sonar muy defensivo, todo lo que quiero decir sobre la canción ya está en ella…y no quiero arruinarle la interpretación personal a quien la escucha. Si alguien que ha escrito una de mis canciones favoritas me explicara sobre qué es esa canción y no fuera compatible con mis propias ideas, me rompería un poco el corazón. 

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