Análisis / Para no olvidar

Bob Dylan

Alejandro Marin

Bob Dylan

La llegada de Dylan a la música se produce gracias a un precursor inigualable llamado Woody Guthrie, con cuya estética folclórica, pero también rebelde, el joven cantautor se identificará para siempre.

Dylan perfeccionará el mensaje de Guthrie, centrado originalmente de forma contestataria en el presente, cuando el mentor del hoy Nobel de Literatura cantaba con el dejo triste de la guitarra country folk:

“This land is your land, this land is my land
From California, to the New York Island
From the redwood forest, to the Gulf Stream waters
This land was made for you and me”

La sentencia poderosa de Guthrie, una amenaza para el sistema de gobierno y un motivo enorme de sospecha de parte del mismo contra el cantante de folk marcarían para siempre al poeta Bob Dylan. El mensaje contestatario de Guthrie, enraizado en lo profundo del bluegrass gringo dictaría el camino a seguir durante la que, por años, se constituiría como una carrera impecable y respetuosa de la música raizal, del folklore norteamericano.

Dylan cantaría hermosas odas a la generación que decidió apoyarlo en su cruzada folclórica y que, unidas a las manifestaciones pacifistas de la época y el movimiento literario de Kerouac y Burroughs, la movida bohemia del Cafe Wha? en Nueva York, lo establecerían como el poeta musical de su generación, el rapsoda moderno, el absoluto amo de la canción protesta:

 “How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
How many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, and how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind
The answer is blowin’ in the wind” 

Pero en un afanado arranque artístico, de esos arranques que cambian el mundo, el mismo Dylan le daría la espalda a ese mini “establishment” que había ayudado a construir y cuya dirección parecía ser tan clara y tan segura: “How does it feel?”, cantaría Dylan delante de un público estupefacto y traicionado: “How does it feel?“, repetiría desafiante delante de los fariseos nuevos fans “cultos” de su música: “to be on your own/with no direction home/like a complete unknown/like a rolling stone?“.

Hay un ensayo increíble sobre el impacto que tuvo Bob Dylan en la sensibilidad moderna a través de la música. Está en un libro de José Luis Pardo, llamado ‘Esto no es música: introducción al malestar en la cultura de masas‘, y en el que el filósofo complutense le otorga a Dylan una cualidad especial, de la que no carecen aquellos que cambian el mundo con sus ideas: la de retar al tiempo en el que viven. Retarlo con ideas y palabras que parecen imposibles ante los ojos del mundo, pero no ante sus lúcidos y aterrorizados ojos.

En el caso de Dylan, su mayor transgresión no fue colgarse una guitarra eléctrica -una blasfemia de incalculable tamaño como puede verse en los registros videográficos-, sino profetizar sobre el espíritu de su tiempo. Si bien su mentor Guthrie fue agudo y preciso en sus críticas y trovas sobre el presente simple – lo suficiente para echar a andar al joven Bob Dylan-, fue Dylan quien en 1963 escribió y describió, con lujo de detalles, sin escatimar en técnica, poesía y narrativa, el himno de la humanidad mientras se aproxima a la hecatombe, anclado en sus vicios y sus zonas de comfort.

Escribe José Luis Pardo:

“Dylan contaba con que quienes le escuchaban, además de ser jóvenes, querían seguir siéndolo siempre…”

Y lo complementa con la aterrorizante, pero preciosa, letra de ‘The Times They Are A-Changing‘.

“Come gather around people
Wherever you roam
And admit that the waters
Around you have grown
And accept it that soon
You’ll be drenched to the bone
And if your breath to you is worth saving
Then you better start swimming or you’ll sink like a stone
For the times they are a-changing.
Come writers and critics
Who prophesize with your pen
And keep your eyes wide
The chance won’t come again
And don’t speak too soon
For the wheel’s still in spin
And there’s no telling who that it’s naming
For the loser now will be later to win
Cause the times they are a-changing.
Come senators, congressmen
Please heed the call
Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall
For he that gets hurt
Will be he who has stalled
There’s the battle outside raging
It’ll soon shake your windows and rattle your walls
For the times they are a-changing.
Come mothers and fathers
Throughout the land
And don’t criticize
What you can’t understand
Your sons and your daughters
Are beyond your command
Your old road is rapidly aging
Please get out of the new one if you can’t lend your hand
Cause the times they are a-changing.
The line it is drawn
The curse it is cast
The slowest now
Will later be fast
As the present now
Will later be past
The order is rapidly fading
And the first one now will later be last
Cause the times they are a-changing.”

Es evidente pues, que quien diga que Dylan no se merece el Nobel de Literatura es porque jamás lo ha leído. Pero nunca es tarde… porque “the times… they are a-changing”.

Related